Ahora, el Partido Socialista se echa a la calle apoyando a
los sindicatos incitando a la revolución y a la violencia callejera para criticar
ajustes del Gobierno que precisamente están condicionados por la mala o nula
gestión del PSOE. Unos ajustes presupuestarios para este año que deberían haber
sido realizados por el Gobierno de Zapatero pero que no hicieron dejando el “pastel”
que impide a España su crecimiento. No obstante, la ciudadanía otorgó una gran
mayoría en el Congreso que otorga al Gobierno la capacidad de gestionar ese “caramelo
envenenado”. La misma mayoría, pero no absoluta, que tiene el PP andaluz en la
cámara andaluza pero el PSOE, en connivencia con Izquierda Unida seguirán
tejiendo “la gran tela de araña” que impide a Andalucía progresar, esclarecer
las cuentas públicas y apostar por la transparencia frente a la corrupción que
ya ha llevado a un ex consejero socialista de Andalucía a la cárcel. Los “socios
listos” de Andalucía alegan una persecución contra Andalucía pero lo que no se
dan cuenta es que quienes han traicionado y perjudicado la imagen de la
comunidad andaluza es quienes han jugado con el dinero de los contribuyentes
andaluces. Los andaluces, que mayoritariamente han votado al Partido Popular
esperan con ansias que el cambio llegue alguna vez a Andalucía para apartar esa
tela de araña que impide a la comunidad andaluza ver la realidad.
Es el único gobierno autonómico, salvo Euskadi, que le queda
al PSOE y para ello ha sido necesario doblegarse a Izquierda Unida justificando
su unión a causa de las reformas de Rajoy, que no hurtos, que el PP está
emprendiendo desde el Gobierno de la nación. Unas reformas que se adaptan a las
circunstancias económicas de cada comunidad autónoma ya que, por ejemplo, el aumento de tasas universitarias dependerá
del nivel de déficit que cada comunidad tenga. Aquí se verá las grandes
gestiones de algunas comunidades como Madrid o Galicia y la pésima gestión de
algunos que nos han llevado hasta la situación actual. Comunidades como por
ejemplo, Madrid, y sin recibir las mismas ayudas que Andalucía en los últimos
siete años, es un ejemplo de transparencia, autonomía y buena gestión. La
gestión de la comunidad madrileña es la antítesis a lo que actualmente se
encuentra el PP en Castilla La Mancha o Extremadura, comunidades que tras años
de socialismo se encuentran estancadas y necesitan ahora reformas para salir a
flote.
Es hora de aunar esfuerzos, de asumir responsabilidades y
sobretodo de comprender la actual situación económica y social a la que se enfrenta
España, y el Gobierno legítimamente está actuando con equidad y responsabilidad
afrontando medidas muy dispares con la ideología del PP pero se trata de
medidas temporales y que protegen a los más débiles, ¿no quería el PSOE que
pagarán los más ricos con su Impuesto de Sociedades? Pues ahora la reforma
sanitaria del Gobierno viene a poner de manifiesto su progresividad, es decir,
cada ciudadano en función de su renta tendrá que pagar o no por sus
medicamentos. Todo ello garantizando la UNIVERSALIDAD Y GRATUIDAD de nuestros
servicios públicos que el PSOE ha puesto en peligro dado el gran déficit que
hay en ellos.
Por todo ello, por poner en peligro la estabilidad de España
y los servicios públicos, el PSOE merece el rechazo absoluto ya que con su
cinismo está instalando en España un régimen de terror en el que los
perjudicados, por su mala gestión, somos nosotros, los ESPAÑOLES. Tan solo tenemos dos opciones: o solucionar España o apoyar cínicamente a los culpables de esta situación.






